Desplazamientos







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Federico García Lorca
 



Nació en Fuente Vaqueros, Granada, el 5 de junio de 1898 y murió fusilado por los rebeldes franquistas en el camino de Víznar a Alfacar, Granada, el 18 de agosto de 1936. Poeta, dramaturgo y prosista. Fue ampliamente conocido por su habilidad en otras artes, dibujo y pintura. Formó parte de la generación literaria del 27, la poesía contenida en su libro Romancero gitano, tuvo una gran influencia en los jóvenes poetas nicolaitas de la década de los treintas. El libro en varias ocasiones circuló en copias mecanoescritas entre los universitarios michoacanos.
























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Desplazamientos de civiles durante la guerra

















[Testimonios]



Desplazados civiles en la carretera de Málaga-Almería




Sise detuvo el coche. Salí y me pare en el centro de la carretera. ¿De dónde venían? ¿A dónde iban? ¿Qué había ocurrido? Me miraban quedamente, de soslayo. No tenían fuerzas para continuar, pero temían detenerse. Los fascistas iban tras ellos, dijeron ¿Málaga? Sí, eran de Málaga, y Málaga había caído. Volví al camión Hazen llevaba la cámara preparada. Vigile con gravedad mientras tomaba fotos desde las cunetas y lo alto del camión. Pensé en Málaga. ¡Una impresionante derrota! ¿Cómo había sucedido? Pero no cabía pensar en ello ahora. Lo que importaba era que en ninguna parte de este lado de la ciudad cautiva, las tropas leales, seguramente se estarían reagrupando. En alguna parte habría nuevas defensas, combatiendo más amargamente ahora. En alguna parte de la carretera habría lucha acciones de la retaguardia, al menos, heridos, moribundos, necesitados de la sangre que traíamos de Madrid. 


Henry Norman Bethune, miembro de la Brigada Internacional canadiense, febrero de 1937.









El campamento de concentración de Argelès-sur-Mer





En Argelès se encuentran aproximadamente 100,000 hombres. Esta enorme avalancha humana quedó instalada frente al mar, sin otro límite que la playa y una cerca de alambre de púas fijadas en una extensión de dos y medio kilómetros de largo por medio de ancho. El campo de concentración propiamente dicho, no tenía, al crearse, ni una tienda de campaña, ni una barraca, ni un cobertizo, ni un muro, ni una hondonada, ni una calina; ni tampoco árboles, ni piedras. Es en la playa abierta y arenosa frente al mar y, tierra adentro, en terrenos eriazos y viñedos escuetos, donde han vivido y viven los refugiados de España. Es decir, que los cien mil hombres alojados en Argelès no tuvieron en un principio abrigo de ninguna especie, ni fuego para contrarrestar el frio invernal, ni un techo que les guardara del cierzo, ni una pared que los defendiera de los aires marinos. 


Isidro Fabela, Delegado de México ante las Sociedad de Naciones, 24 de febrero de 1939.









Los universitarios en campos de concentración



Encontré en Argelès, en Arlés y en Amélie buen número de universitarios que desean ir a México: profesores de las facultades de Filosofía y de Derecho de las universidades de Madrid y Barcelona, médicos, ingenieros y abogados que no quieren regresar a su patria. Asimismo, muchos mecánicos, militares salidos de las academias aviadores, que también quisieran radicarse en nuestra tierra a la mayor brevedad posible, no solo porque nuestro país ha declarado que les abrirá sus puertas, sino porque es el que más simpatía les inspira desde el punto de vista político. 


Isidro Fabela, Delegado de México ante las Sociedad de Naciones, 24 de febrero de 1939.









Condiciones de vida en el campamento de concentración 

Argelès-sur-Mer




El campo era algo dantesco, allí estaba el grueso del ejército en la playa, sobre la arena, tirados de mala manera, casi no tenían alimentos, les daban alubias blancas o frijoles hervidos de mala manera. Las horas que estuvimos allí vimos tirar cadáveres al mar porque no había manera de enterrarlos, era una cosa pavorosa, estaba totalmente desorganizado y era un mando, eran como cien mil personas. 


Ángela Jiménez Blanco, originaria de Burgos, marzo de 1939.