El exilio







El exilio republicano español en la Universidad Michoacana















Presencia y huellas del exilio republicano español 

en la Universidad Michoacana




En agosto de 1938, con el apoyo del presidente Lázaro Cárdenas se creó la Casa de España en México, transformada después en El Colegio de México, que dio cabida a un selecto grupo de intelectuales españoles con la finalidad de sustraerlos de los efectos de la Guerra Civil Española. Después, la institución recibió a numerosos exiliados de procedencia universitaria llegados a México a partir del segundo semestre de 1939. Desde octubre de 1938, durante el rectorado del Dr. José Gallegos del Río y más adelante bajo las administraciones del Lic. Natalio Vázquez Pallares y el Lic. Victoriano Anguiano, la Casa de España, presidida primero por Daniel Cosío Villegas y después por Alfonso Reyes, enviaron a la Universidad Michoacana en calidad de profesores extraordinarios a María Zambrano, Alfonso Rodríguez Aldave, Fernando de Buen Lozano, Juan Xirau Palau, Juan López Durá, Adolfo Sánchez Vázquez, Juan García Bacca y José Peinado Altable. Otros como Juan Roura Parella, Eugenio Ímaz, Eduardo Nicol, Rosendo Carrasco Formiguera, Gonzalo Rodríguez Lafora y Benjamín Jarnés, dictaron ciclos de conferencias y cursillos cortos de carácter monográfico. Otros exiliados como Pedro Carrasco Garrorena, Antonio Madinaveitia Tabuyo, José Giral, Joaquín Xirau, Juan de la Encina, José Gaos, José Carner, Manuel Martínez Aguilar y Pedroso, Luis Recaséns Siches, José Medina Echavarría, Fernando de los Ríos Urrutia y Joaquín Diez-Canedo, tuvieron una importante presencia en los cursos de la Universidad de Primavera “Vasco de Quiroga”.La Escuela Normal, que dependía de la Universidad, se vio favorecida con las contribuciones docentes de Diego Rosado de la Espada, Adolfo Sánchez Vázquez, José Peinado Altable, César García Lombardía y Francisco Sanz Casabona.Entre los discípulos del filósofo José Gaos, destacan los michoacanos Juan Hernández Luna y Bernabé Navarro, en tanto que el alumno más destacado del químico Antonio Madinaveitia fue el nicolaita José Iriarte, uno de los primeros especialistas mexicanos en el área de la Química de productos naturales.











Lázaro Cárdenas del Río




En La República se conmovió con la rebelión organizada por las clases y castas enemigas del progreso y la libertad. Estalló la conspiración y la Guerra Civil se transformó en agresión internacional. México, ante esa situación, expresó su solidaridad al gobierno republicano constituido por la voluntad de los españoles. Al hacerlo, cumplió con el compromiso adquirido en la Convención de Derechos y Deberes de los Estados para los casos de guerra civiles, que suscribió en la Sexta Conferencia Panamericana.
Por esta agresión internacional, cayó el gobierno legítimo de la Republica Española. Y México, nuestra patria, abrió sus fronteras para recibir a los perseguidos hombre, mujeres y niños, no solo por sentimiento, sino cumpliendo también con los principios para nosotros inviolables, el derecho de asilo.




General Lázaro Cárdenas del Río












Los barcos de la libertad






Ante la situación generada por la inminente caída de la Segunda Republica Española, el presidente Lázaro Cárdenas autorizó el asilo para miles de hombres y mujeres que permanecieron refugiados en los campamentos franceses. De esa manera se salvaron muchas vidas del drama vivido por los simpatizantes de la Segunda República. La mayoría de ellos, viajaron a México entre mayo y julio de 1939, a bordo de los famosos buques Sinaia, Ipanema y Mexique como asilados políticos. En el proceso de rescate de los refugiados españoles y su traslado a México, mucho tuvieron que ver los esfuerzos que para ese fin hicieron diplomáticos mexicanos, como Narciso Bassols, Gilberto Bosques, Francisco Castillo Nájera, Isidro Fabela, Emilio Portes Gil, Luis I. Rodríguez y Adalberto Tejeda. Tan luego como el presidente Cárdenas acordó recibir a los republicanos concentrados en los campamentos franceses, se elaboraron listas y se otorgaron las visas correspondientes. Después, con el apoyo del gobierno mexicano y agrupaciones humanitarias europeas, entre 1939 y 1942, más de 20 mil refugiados fueron trasladados a México como asilados políticos.

















Los vínculos entre La Casa de España en México y la Universidad Michoacana







En octubre de 1938, durante el rectorado del Dr. José Gallegos del Río se establecieron los primeros acuerdos de colaboración con La Casa de España en México, presidida por el Lic. Daniel Cosío Villegas y después por el escritor Alfonso Reyes para el desarrollo de diversas actividades académicas y culturales de los intelectuales españoles que recién habían llegado a México como asilados políticos. Esa colaboración tuvo continuidad durante los rectorados de Lic. Natalio Vázquez Pallares y el Lic. Victoriano Anguiano. 











Familia De Buen






En julio de 1939 Fernando de Buen se incorporó como profesor a la Universidad Michoacana, con él venían sus hijos Carmen y Fernando, además de su sobrino Sadí. Más adelante llegó a Morelia Bertha López de Heredia viuda del médico Sadí de Buen, fusilado por los rebeldes al principio de la guerra. Con ella llegaron sus hijos Bertha, Oscar y Ana María de Buen López de Heredia que hicieron estudios en el Colegio de San Nicolás. En julio 1942 llegó el reconocido naturalista Odón de Buen y permaneció hasta marzo de 1943.










Los poetas del exilio en la Universidad Michoacana






Durante la guerra civil y después en el exilio, varios escritores y poetas de la causa republicana llegaron a la Universidad Michoacana para dictar conferencias y recitales poéticos, especialmente en el Colegio de San Nicolás. Durante un recorrido por varios países, en 1937 el poeta Rafael Alberti dio dos recitales en Morelia, uno en el Colegio de San Nicolás y otro en la Casa del Obrero y Campesino. En esa ocasión dio lectura a la Balada de los dos hermanos y su Poema a México. Después, en octubre de 1938 León Felipe ofreció un recital en el Colegio de San Nicolás en el que dio lectura a su Discurso poético sobre los viejos y recientes problemas de España y entregó el original de su poema Oferta que fue publicado en las páginas de la revista Universidad Michoacana. Más adelante, ya en la etapa del exilio en el verano de 1947 el poeta valenciano Juan Gil-Albert, invitado por las autoridades universitarias ofreció un ciclo de conferencias sobre La lección del Quijote y Los místicos españoles. Después, entre el 23 y el 24 de mayo de 1947 el poeta Pedro Garfias habló en el Colegio de San Nicolás sobre La obra literaria de Federico García Lorca y recitó varios poemas de su autoría como La primavera en Eaton Hastings y su célebre Entre España y México, escrito en altamar a bordo del Sinaia. En el otoño de 1951, el poeta Luis Cernuda impartió conferencias en el Colegio de San Nicolás sobre la obra poética de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. En varias ocasiones, el poeta y periodista Juan Rejano  visitó el Colegio de San Nicolás, participó en tertulias literarias y sus poemas aparecieron en las revistas estudiantiles Voces, Pliego y La Espiga y EL Laurel.



















Los exilios paralelos





Entre 1938 y 1942 en los programas académicos de la Universidad de Primavera Vasco de Quiroga también participaron exiliados de otras procedencias que residían en México como el educador argentino Aníbal Ponce, la psicóloga checa Alice Rühle-Gerstel, el escritor alemán Ludwig Renn y el etnólogo alemán Paul Kirchhoff, la física austriaca Marietta Blau y el filólogo de origen judío Mauricio Swadesh que impartieron cursos y publicaron diversos textos bajo el sello editorial de la Universidad Michoacana.
















Carlos Mejia Godoy y Los de Palacagüina - La viejita de Mozambique