Las
Brigadas Internacionales que participaron en la Guerra Civil Española, fueron
unidades compuestas por voluntarios extranjeros de más de cincuenta países que
participaron que junto con el Ejército Republicano, se enfrentaron al bando
sublevado contra el gobierno surgido de las elecciones de 1936. En su mayoría
eran jovenes entre 18 y 35 años. Los contingentes más numerosos por
nacionalidad fueron los franceses, norteamericanos y rusos, así como de otras
nacionalidades de Europa, Asia y América, casi todos simpatizaban con las
ideologias de izquierda. La sede de las Brigadas Internacionales se ubicó en la
base aérea de Los Llanos, en Albacete, participaron en la defensa de Madrid en
1936, las batallas del Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, Aragón y
el Ebro. Fueron retiradas a partir del 23 de septiembre de 1938, a fin de
modificar la posición de los gobiernos que apoyaban la no intervención
extranjera en la guerra. Dentro de las Brigadas Internacionales participaron
varios jovenes mexicanos de diferentes procedencias, especialmente de Oaxaca,
Campeche, Jalisco y la Ciudad de México.
En las Brigadas Internacionales participó un joven michoacano originario de
Taretán: José Ma. Ruíz Méndez quein se desempeñó en la defenza aérea de la
Costa Mediterranea de Valencia, 1937.
¡No Pasarán! El Quinto Regimiento
Canciones de Guerra Contra el Fascismo.
Mensaje de despedida a los voluntarios de las Brigadas Internacionales
por Dolores Ibárruri, Barcelona, 1 de noviembre de 1938.
(...)
No he venido a España a derramar sangre, sino a darla.
H.N.B.
Henry
Norman Bethune nació el 3 de marzo de 1890 y murió el 12 de noviembre de 1939 en
Tang, China. Fue un importante médico canadiense. Se le recuerda por su destacada
participación a través de sus servicios médicos en tiempos de guerra. Es considerado como el primer médico que desarrolló servicios de transfusión sanguínea fuera
de hospitales, es decir a través de un servicio móvil de transfusión de sangre.
En octubre de 1936 se trasladó a España para colaborar como médico voluntario formando
parte de las Brigadas Internacionales. De esta forma, en Madrid Bethune estableció
un servicio de transfusiones en la calle Príncipe de Vergara. Sin embargo, se
dio cuenta que no podía salvar muchas vidas desde ese lugar, puesto que muchos
de los heridos, sobre todo los soldados que luchaban en el frente, no llegaban
a tiempo a su improvisado hospital por lo que morían desangrados en el trayecto,
esta situación lo llevó a adquirir una
furgoneta, la cual equipó con frigoríficos que funcionaban con gasógeno para
crear la primera unidad móvil de transfusiones.
Su
mirada ante la realidad sangrienta de la guerra lo marcó en lo más profundo de
su ser, así lo demuestran algunos de sus testimonios:
“España es una herida en el corazón. Una
herida que nunca cicatrizará. El dolor permanecerá conmigo, recordándome
siempre las cosas que he visto… la democracia se debate entre la vida y la
muerte. Comenzaron en Alemania, en Italia, en Japón, ahora en España y después en
todas partes. Si no los detenemos en España, ahora que aún podemos hacerlo,
convertirán el mundo entero en un matadero… es en España donde los verdaderos
problemas de nuestro tiempo van a dilucidarse. Será en España donde la
democracia muera o sobreviva”.
Bethune
alzó su voz ante la indiferencia humana:
“Con
voz como la trompeta de Gabriel querría rugir al oído del mundo dormido,
ahogando a los necios y falsos que aún siguen extendiendo la mentira. Con la
voz de la trompeta de Gabriel despertaría a los millones de indiferentes que
hay más allá de las fronteras de esta España invadida: Vuestras manos están
manchadas de sangre de inocentes; todos vosotros, que dormís tranquilamente
esta noche […] ¿Cómo son esos enemigos de la raza humana? ¿Llevan quizás una
señal en la frente que los identifique como contaminados o los condene como
criminales? No. Todo lo contrario. Son personas dignas de respeto. Son quienes
reciben los honores. Se denominan y son denominados caballeros. Son los pilares
del Estado, de la iglesia, de la sociedad […] Me niego a vivir sin rebelarme en
un mundo que genera crimen y corrupción. Me niego a cerrar los ojos por
pasividad o por negligencia ante las guerras que hombres codiciosos
desencadenan contra otros hombres… ¡Muerte y castigo eterno para aquella furia
de asesinos que mataba mujeres y niños! ¡Infamia y maldición para los que miran
indiferentes! Y para los pobres inocentes que, engañados en todas partes, miran
a los enterradores cavando las fosas sin pensar que pronto se abrirán para
ellos, piedad y una advertencia!”
El film muestra la labor del doctor Bethune y los procedimientos para captar donantes de sangre, así como el transporte de sangre en su unidad móvil a las líneas del frente para ser administrada a los heridos de guerra.
«La paz es mucho más que una toma de postura… es una autentica revolución, un modo de vivir, un modo de habitar el planeta, un modo de ser persona.» María Zambrano